Entrevista a Jordi Martí

Lunes, 06 Noviembre, 2017
Temática: 
IQS Tech Transfer

“El sector biotecnológico requiere dinamizarse y tenemos que ser capaces de dotar a los actores de habilidades emocionales y de gestión para poder afrontar los retos que vienen”.

Jordi Martí, Director General de Celgene y actual Presidente de la asociación ASEBIO. Experto del sector Biofarmacéutico y Profesor del nuevo Postgrado en Industria Biotecnológica y Farmaceútica de IQS.

 

1.     Explíquenos brevemente su trayectoria profesional

Soy Licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona y ejercí como médico cirujano, una profesión extremadamente vocacional.  Pero en un momento reflexioné y decidí que necesitaba un cambio y me orienté a los negocios, para lo cual hice un MBA en Esade. Se me abría un amplio abanico de posibilidades y acabé en el mundo de la Salud, en una innovadora empresa sueca que fabricaba implantes dentales, Nobelpharma. Dos años más tarde, se cruzaba en mi camino una oportunidad ilusionante e innovadora: la aparición de un mundo emergente y desconocido que cambiaría los paradigmas de la práctica médica y la evolución de muchas enfermedades: la Biotecnología.

Así, en 1991 me incorporé a Amgen, entonces una compañía desconocida y que pasó a ser un gigante biotecnológico, donde estuve hasta el 2012, cuando me incorporé a Celgene como Director General, cargo que dejaré a finales de este año.

También he ocupado cargos relevantes en patronales y asociaciones, como Farmaindustria, en la que fui Vicepresidente, la Cámara de Comercio Americana (Amcham), como miembro de la Junta Directiva, y de ASEBIO (Asociación Española de Biotecnología), de la cual soy el actual Presidente.

 

2.       ¿Cuáles son sus planes de futuro, cuando deje los cargos que ocupa actualmente?

Tras más de 25 años de carrera profesional no contemplo retirarme ya que me sigo viendo con ímpetu  y ganas de seguir contribuyendo en este maravilloso sector y ser parte activa en la gestión de los próximos retos que plantearan temas conocidos como el envejecimiento de la población, la cronificación de numerosas enfermedades y el impacto de las nuevas terapias innovadoras. Deberemos ser capaces de contribuir en la sostenibilidad del sistema a la vez de mantener los estímulos a la innovación para mantener el círculo virtuoso de la misma. Espero así, tras mi etapa de 5 años en Celgene, poder encontrar un proyecto que me lo permita realizar.

 

3.      ¿Qué importancia tiene el sector Biofarma, tanto a nivel nacional como internacional?

Creo que nadie duda de la relevancia de este sector. La primera razón es por su impacto en la salud de las personas. La innovación aportada por el sector a través del arsenal terapéutico en las últimas décadas ha contribuido de forma mayoritaria al cambio en el devenir de muchas patologías graves ya sea a través de su curación o bien de su cronificación. Creo que a pesar de los innumerables ejemplos que tenemos no hemos sido capaces de maximizar el valor generado, a través de una adecuada comunicación. A ello le debemos añadir otros factores igualmente muy relevantes tales como el factor de ser el primer sector contribuyente en I+D+i, la generación de empleo de calidad (por encima del 90% de contratos indefinidos, alrededor de un 60% de licenciados y con mayoría de mujeres), la transparencia y la autorregulación a través del código deontológico. El sector biotecnológico, tal como refleja el último informe ASEBIO, también contribuye de una forma significativa  representando el 0,8% PIB y del 0,8% del empleo si nos atenemos al peso de empresas íntegramente  dedicadas a la biotecnología, siendo de un 8,6% si incluimos a todas a las empresas que tienen alguna actividad biotecnológica en su actividad.

 

4.      Como experto en el sector salud, ¿cuál es su visión de la evolución del sector? ¿Cuáles son los retos actuales más relevantes?

Para conseguir los objetivos debemos ser capaces de evolucionar y adaptarnos a esta nueva realidad. Para ello, necesitaremos transformar nuestras organizaciones, ser capaces de demostrar el valor de nuestras propuestas, no únicamente en la aprobación del fármaco, sino a lo largo de la vida del mismo. Deberemos ser capaces de realizar propuestas de valor transversales que generen beneficio a lo largo del proceso de cada una de las enfermedades y que incluyan  servicios de valor añadido. Estamos obligados a generar confianza que permita una colaboración activa con el resto de agentes, especialmente con los pagadores.

Para todo ello, será capital conseguir evolucionar y dotarnos de nuevas habilidades que nos  permitan maximizar el auge de la tecnología. No tengo ninguna duda que fracasaremos si no somos capaces de tener una aproximación colaborativa y de demostrar el valor que generamos.

Estamos en un sector dinámico que requiere una constante adaptación a los retos a los que se enfrenta. Los principales los he comentado anteriormente. Creo que el conocimiento de la biología molecular a través de la genómica y proteómica está cambiando muchos paradigmas de la medicina conocida hasta ahora y en consecuencia en su impacto en los pacientes. El desarrollo de la medicina personalizada o de precisión ya está incidiendo en nuevos retos que significan cambios relevantes a todos los niveles: financiación que permita el acceso de los pacientes, diseño del proceso asistencial, colaboración entre especialistas que permita una transversalidad fruto de la conocida como centralidad del paciente y algo tan importante como lograr combinar la sostenibilidad del sistema y el estímulo a la innovación.

La innovación va ligada a un elevado riesgo y coste hecho de que no ser reconocido hará  peligrar el círculo virtuoso de la apuesta por la misma.

 

5.      ¿Cuál es su vinculación con IQS?

Tuve hace un tiempo contactos puntuales para colaborar con IQS que no fructificaron por mi marcha a Madrid. Recientemente volvieron a contactar conmigo para participar en este interesante  curso de postgrado en biotecnología en el sector farmacéutico. Me hace especial ilusión por el reto y responsabilidad que supone.

En el pasado, el sector ha sido en cierta forma endogámico y requiere dinamizarse para dar ese salto cualitativo que le ponga a la par del desarrollo tecnológico. Debemos ser capaces de abrirnos a conocer realidades diferentes de otros sectores que puedan contribuir a mejorar nuestra competitividad. Y también ser capaces de formar al nuevo talento que se incorpore. Asimismo, debemos tener en cuenta que existe I+D+i más allá del desarrollo de nuestros fármacos e incorporar esa innovación en nuestro día a día. La transversalidad pasa a ser un eje crítico y es por ello que la aproximación  “cross-functional” es absolutamente necesaria. Para todo ello deberemos dotar a todos los actores con habilidades emocionales y de gestión que permitan afrontar los retos que vienen.

 

6.      ¿Cuáles son las necesidades formativas para realizar este curso?

Este postgrado va dirigido a licenciados universitarios del ámbito de las Ciencias de la Salud, profesionales jóvenes de los sectores farmacéutico, biotecnológico o de tecnología sanitarias, que quieran enfrontarse a un entorno profesional internacional y competitivo, de forma exitosa, adaptándose a un entorno muy cambiante.