• Enric Julià, director general del IQS: “INVERTIR UN 0,55% DEL PIB DE ESPAÑA EN I D i SIN UN INCENTIVO INNOVADOR ES UN DESPILFARRO QUE NINGÚN PAÍS PUEDE SOPORTAR”

Miércoles, 14 Abril, 2010
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  • “En lugar de disminuir el dinero invertido en I D i, debe exigirse el resultado a la investigación realizada. Los investigadores se sentirán más motivados y la balanza comercial del país lo agradecerá.”

Barcelona, 14 de abril de 2010.- Con tal conclusión cerraba su conferencia inaugural de las 40 Jornadas Anuales del CED (Comité Español de Detergencias, Tensioactivos y Afines), el Dr. Enric Julià, director general del IQS, sobre “El fomento de la innovación en universidades y organismos públicos de la investigación”. [Ver presentación completa]

Resulta curioso y desconcertante que en la Europa de los 27 España ocupe una posición de liderazgo en conocimiento con un meritorio 5º lugar en cuanto a publicaciones científicas y, al mismo tiempo, se encuentre a la cola de la innovación ocupando el 19º lugar.

Tras las alocuciones a cargo de Olga Sanahuja, presidenta del CED, del Dr. Claudi Mans, director científico del CED, y de Crisanto las Heras, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, el Dr. Enric Julià ha recordado el objetivo del Acuerdo de Lisboa, por el que para el 2010 la inversión en I D i en Europa debería haber alcanzado un 3% del PIB, con un incremento sustancial de la parte empresarial frente a la inversión pública, sin que ello representara un retroceso en la misma, sino más bien un incremento en valores absolutos.

La realidad ha sido otra debido a la crisis. Y si nos centramos en España veremos que el dinero público destinado a I D i se ha recortado sustancialmente para destinarlo a fines sociales.

Pero, además, el Dr. Julià ha insistido en las profundas diferencias entre científicos –técnicos que desarrollan su carrera profesional en organismos públicos– y tecnólogos –personas que con la misma formación trabajan para empresas–, que se concretan en la forma de desarrollar su labor investigadora. Los primeros buscan ante todo el reconocimiento académico; los segundos tienen como referencia un producto del mercado y su objetivo es aplicarle su idea creativa hasta conseguir otro producto “codificado” mejorado.

En tal contexto es fácil comprobar que el empresario solo invierte en I D i cuando ve altas posibilidades de retorno de su inversiones. Y ello solo se produce en las investigaciones con mejoras incrementales –pequeñas mejoras de productos o procesos–, puesto que las grandes inversiones llevan al empresario, sobre todo al de las pymes, hacia una incertidumbre causada por el riesgo de la inversión. En cambio, el dinero que los organismos públicos destinan a la investigación es del 0,55 del PIB, según datos de 2007. En este caso el Estado ya tiene unas cuantas medidas públicas para conseguir el retorno del mismo, como por ejemplo que se investiguen en unos pocos temas de interés real del país en los que podemos ser fuertes, de acuerdo con los planes nacionales de I D i, entre otras.

“Invertir un 0,55 del PIB de España sin un incentivo innovador es un despilfarro que ningún país puede soportar. En lugar de disminuir el dinero invertido en I D i, debe exigirse el resultado a la investigación realizada. Así, los investigadores se sentirán más motivados y la balanza comercial del país lo agradecerá”, advirtió el Dr. Enric Julià.

Según él, España debería seguir el ejemplo de las grandes universidades tecnológicas y científicas de EE UU, como son el MIT, Harvard y Stanford. Para ejemplificarlo ha recurrido al MIT, con quien el IQS mantiene una estrecha relación desde 1994. En 2002, tras el cierre de muchas empresas debido a la llamada burbuja tecnológica, se optó por crear el Deshpande Center, con una donación inicial de 20 millones de dólares, con un modelo diferente: en lugar de hacer un plan de empresa para la explotación de la tecnología del investigador, el nuevo modelo proponía crear un comité de expertos evaluador, un grupo interdisciplinar alrededor del investigador, en el que participan alumnos del área técnica y empresarial, para auscultar los nichos y las potencialidades del mercado; una vez comprobada la factibilidad y procedido a la patente correspondiente y nutrido el proyecto con nuevos fondos, se invita a los inversores a participar en la misma y pierde en este momento protagonismo el Desphpande Center.

Para tener una idea de los resultados alcanzados, se barajan estas cifras: proyectos evaluados, más de 400; proyectos financiados, alrededor de 80 con una aportación de 9 millones de euros; creación de 18 nuevas empresas, con un capital de 140 millones de euros y con más de 200 empleados.

Sobre el CED
El Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED), fundado en 1957, es una entidad independiente, sin ánimo de lucro, formada por asociaciones nacionales y empresas relacionadas con los sectores industriales afines a la detergencia, a la cosmética, las materias primas tensioactivas y otras relacionadas.

Entre sus objetivos están difundir los conocimientos de la especialidad mediante la organización de congresos, jornadas técnicas y seminarios; asesorar a las entidades oficiales que lo soliciten en el área científico-técnica del sector y emitir informes técnicos y prestar servicios a las empresas del sector, a través del CSIC en Barcelona.

El IQS es una de las muchas entidades miembro del CED, entre las que también se hallan: BASF ESPAÑOLA, S.L., GRUPO AC MARCA, HENKEL IBÉRICA, UNILEVER ESPAÑA. [Ver relación completa].

Sobre el IQS
El IQS es uno de los centros universitarios con más prestigio dentro del panorama académico y científico nacional e internacional. Con más de 100 años de experiencia docente, el IQS es una institución de referencia en la comunidad académica española y una de las principales escuelas del país.