• Dioxinas, ¿De la chimenea a la mesa?
Lunes, 11 Febrero, 2019
Temática: 
IQS Tech Transfer

dioxines

 Detalle del Laboratorio Medioambiental de IQS
 

El nombre genérico de dioxinas agrupa una serie de compuestos orgánicos clorados, dentro de los conocidos como contaminantes orgánicos persistentes. Se trata de subproductos no deseados, generados fundamentalmente en procesos térmicos e industriales, pero también en procesos naturales, como pueden ser erupciones volcánicas o incendios forestales.

El gran problema de las dioxinas es, por una parte, su toxicidad, dado que la exposición, tanto aguda como crónica, produce diversos efectos tóxicos en animales y en los seres humanos, como disfunciones del sistema endocrino, inmunotoxicidad, cáncer, etc. Por otro lado, su característica lipófila y su baja capacidad de ser metabolizados, hace que estos productos se acumulen en los tejidos grasos de los animales y se vayan acumulando y transmitiendo a lo largo de la cadena trófica, siendo esta propiedad la principal responsable de más del 90% de la exposición humana a dioxinas.

Los niveles máximos de presencia de dioxinas en alimentos quedan establecidos por la legislación europea, así como los niveles de actuación para disminuir la exposición humana a los mencionados compuestos. Recientemente, la EFSA (European Food Safety Authority) ha realizado una re-evaluación de la toxicidad de las dioxinas y de los límites de ingestión tolerables (https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/181120).

Las metodologías para analizar los niveles de dioxinas son largas y complejas, debido a que se trata de detectar ppt (picogramos/gramo), y, por tanto, es necesaria la utilización de equipos muy específicos, además de un alto grado de experiencia. Existen en el estado español muy pocos laboratorios acreditados y con equipos adecuados para realizar estos análisis.

En el año 1999, el Laboratorio Medioambiental de IQS, dirigido actualmente por el profesor Dr. Jordi Díaz, se convirtió en el primer laboratorio acreditado en el estado español para el análisis de dioxinas en emisiones atmosféricas. Y en el 2004 fue el primer laboratorio acreditado para el mismo análisis en productos para la alimentación humana y animal. Actualmente, el laboratorio dispone de dos equipos de cromatografía de gases acoplados a espectrometría de masas de alta resolución. Cuenta con un equipo de 6 personas a dedicación completa que a lo largo de los años han ido consolidando su experiencia en este tipo de contaminantes.

Desde su inicio y durante estos veinte años de actividad en el análisis de dioxinas, furanos, PCBs y otros contaminantes orgánicos persistentes establecidos según el Convenio de Estocolmo, el laboratorio ha dado servicio a la administración pública, entidades colaboradoras y de inspección, empresas privadas y otros laboratorios. En los últimos cuatro años, la cantidad de muestras analizadas se ha visto incrementada en un 40%. A finales del pasado 2018, se alcanzó el análisis de la muestra nº 20.000.

Aproximadamente, el 45% son muestras atmosféricas, el 33% corresponden a productos para alimentación humana y animal y el 22% restante incluye una amplia variedad de muestras, desde residuos, cenizas y suelos, hasta productos químicos diversos.

No solo se trata de un laboratorio que centra gran parte de su actividad a ofrecer servicios a terceros, sino que, además, como centro universitario del cual forma parte, su apuesta por la investigación confiere un alto grado de experiencia al equipo que lo lidera, ofreciendo un servicio innovador y claramente al día.